¿Qué es la Leucemia y qué tipos existen?
“Leucemia” es el término general para cuatro tipos diferentes de cáncer de sangre llamados:
Leucemia linfocítica (linfoblástica) aguda (Acute lymphocytic (lymphoblastic) leukemia, ALL)
Leucemia mielógena (mieloide) aguda (Acute myelogenous (myeloid) leukemia, AML)
Leucemia linfocítica crónica (Chronic lymphocytic leukemia, CLL)
Leucemia mielógena crónica (Chronic myelogenous leukemia, CML)
La forma en que los pacientes se ven afectados y los tratamientos para cada tipo de leucemia no son los mismos. Estos cuatro tipos de leucemia sí tienen una cosa en común: comienzan en una célula en la médula ósea. La célula sufre un cambio y se transforma en un tipo de célula leucémica.
La médula ósea es la parte central esponjosa de los huesos donde se forman las células sanguíneas y los linfocitos. Las células sanguíneas comienzan como células “progenitoras.” Los diferentes tipos de células producidas en la médula son glóbulos rojos, plaquetas, linfocitos y otros tipos de glóbulos blancos. Una vez que estas células se forman, salen de la médula e ingresan en la sangre.
La médula ósea es en realidad dos órganos en uno. El primero produce las células sanguíneas. Este es el lugar donde se inicia la leucemia mielógena. El segundo produce linfocitos y forma parte del sistema inmunitario. Este es el lugar donde comienza la leucemia linfocítica.
La leucemia se denomina “linfocítica” o “linfoblástica” si el cambio canceroso se produce en un tipo de célula medular que produce “linfocitos.” La leucemia se denomina “mielógena” o “mieloide” si el cambio celular se produce en un tipo de célula medular que normalmente se ocupa de producir glóbulos rojos, algunos tipos de glóbulos blancos y plaquetas.
La “leucemia linfocítica aguda” y la “leucemia mielógena aguda” están compuestas por células jóvenes, conocidas como “linfoblastos” o “mieloblastos.” A estas células a veces se las denomina “blastos.” Las leucemias agudas progresan rápidamente sin tratamiento.
Las leucemias “crónicas” tienen muy pocos o ningún blasto. La “leucemia linfocítica crónica” y la “leucemia mielógena crónica” por lo general avanzan lentamente en comparación con las leucemias agudas.
Los médicos desconocen cuál es la causa en la mayoría de los casos de leucemia. Pero sí saben que, cuando la célula medular sufre un cambio “leucémico”, se multiplica en muchas células.
Estas células leucémicas se desarrollan y sobreviven mejor que las células normales y, con el tiempo, desplazan a las células normales.
La tasa de progresión de la leucemia y la forma en que las células reemplazan a las células sanguíneas y medulares normales son diferentes en cada tipo de leucemia.
Las células progenitoras normales de la médula ósea producen tres tipos principales de células. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo, como el corazón, los pulmones y el cerebro; las plaquetas impiden el sangrado y forman “tapones” que ayudan a detener la hemorragia después de una lesión; y los glóbulos blancos combaten las infecciones en el cuerpo.
Hay dos tipos principales de glóbulos blancos: los glóbulos que ingieren a los gérmenes (neutrófilos y monocitos) y los linfocitos, que proveen inmunidad contra las infecciones.
En la leucemia mielógena aguda (AML) y en la leucemia linfocítica aguda (ALL), la célula leucémica aguda original continúa formando aproximadamente un billón de células leucémicas más. A estas células se las describe como “no funcionales” porque no funcionan como las células normales.
También desplazan a las células normales en la médula ósea; a su vez, esto produce una disminución en la cantidad de células nuevas normales producidas en la médula, lo cual además conlleva una disminución en los conteos de glóbulos rojos (anemia).
En la leucemia mielógena crónica (CML), la célula leucémica que da comienzo a la enfermedad produce células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) que funcionan casi como las células normales. La cantidad de glóbulos rojos es generalmente inferior a la normal, lo que resulta en anemia.
Pero aún se producen muchos glóbulos blancos y a veces muchas plaquetas. Si bien los glóbulos blancos son casi normales en su funcionamiento, los conteos son altos y continúan en aumento. Esto puede ocasionar problemas graves si el paciente no recibe tratamiento. Si no se trata, los conteos de glóbulos blancos pueden aumentar tanto que el flujo sanguíneo se desacelera y la anemia se agrava.
En la leucemia linfocítica crónica (CLL), la célula leucémica que da comienzo a la enfermedad produce una cantidad exagerada de linfocitos que no funcionan. Estas células reemplazan a las células normales en la médula y nódulos linfáticos. Interfieren con el trabajo de los linfocitos normales, lo cual debilita la respuesta inmunitaria del paciente. La alta cantidad de células leucémicas en la médula puede desplazar a las células productoras de sangre normales y resultar en una caída de los conteos de glóbulos rojos (anemia). La formación de una alta cantidad de células linfocíticas en la médula ósea también puede resultar en la disminución de los conteos de glóbulos blancos (neutrófilos) y plaquetas.
A diferencia de los otros tres tipos de leucemia, algunos pacientes con CLL pueden tener una enfermedad que no empeora durante un período de tiempo prolongado. Algunas personas con CLL presentan cambios tan sutiles que mantienen su buena salud y no necesitan tratamiento durante períodos prolongados de tiempo. La mayoría de los pacientes requiere tratamiento en el momento del diagnóstico o poco después.
Las personas pueden contraer leucemia a cualquier edad. Es más común en personas mayores de 60 años de edad. Los tipos más comunes en los adultos son la AML y la CLL. Cada año, aproximadamente 3,500 niños contraen leucemia. ALL es la forma de leucemia más común en los niños.
El término “factor de riesgo” se usa para describir una situación que puede aumentar las probabilidades de que una persona contraiga leucemia.
Para la mayoría de los tipos de leucemia, se desconocen los factores de riesgo y las posibles causas. Para la AML, se han descubierto factores de riesgo específicos, pero la mayoría de las personas con AML no presentan estos factores de riesgo.
Algunos factores de riesgo para la AML son:
• Ciertas quimioterapias utilizadas para tratar el linfoma u otros
tipos de cáncer
• El síndrome de Down y algunas otras enfermedades genéticas
• Exposición crónica al benceno (por ejemplo en el lugar de trabajo) que supera los límites de seguridad aprobados federalmente
• Radioterapia utilizada para tratar otros tipos de cáncer
• Humo del tabaco
La exposición a altas dosis de radioterapia es también un factor de riesgo para la ALL y la CML. Se encuentran en permanente estudio otros factores de riesgo posibles para los cuatro tipos de leucemia. La leucemia no es contagiosa (no se transmite por contagio).
Algunas señales o síntomas de la leucemia son similares a otras enfermedades más comunes y de menor gravedad. Se necesitan análisis de sangre específicos y estudios de médula ósea para realizar el diagnóstico.
¿Cuáles son los síntomas?
Las señales y los síntomas varían según el tipo de leucemia.
Para la leucemia aguda, incluyen:
• Cansancio o falta de energía
• Falta de aliento durante la actividad física
• Palidez
• Fiebre leve o sudoración nocturna
• Cicatrización lenta de los cortes y hemorragia excesiva
• Marcas negras y azuladas (moretones) sin razón evidente
• Pequeños puntos rojos debajo de la piel
• Dolores de los huesos y las coyunturas (por ejemplo, en las rodillas, caderas u hombros)
• Conteos bajos de glóbulos blancos, especialmente monocitos o neutrófilos
Es probable que las personas con CLL o CML no tengan ningún síntoma. Algunos pacientes se enteran de que tienen CLL o CML después de hacerse un análisis de sangre como parte de un chequeo regular.
A veces, una persona con CLL puede advertir que se le agrandan los nódulos linfáticos en el cuello, axila o ingle y visita al médico. La persona puede sentir cansancio o falta de aliento (como consecuencia de la anemia) o sufrir infecciones frecuentes, si la CLL es más grave. En estos casos, un análisis de sangre puede mostrar un aumento en los conteos de linfocitos. Las señales y los síntomas de la CML suelen desarrollarse lentamente. Las personas con CML pueden sentir cansancio y falta de aliento al realizar las actividades diarias; también es posible que tengan el bazo agrandado (lo que resulta en una sensación “molesta” en la parte superior izquierda del abdomen), sudoración nocturna y pérdida de peso. Cada tipo de leucemia puede manifestarse con otros síntomas o señales que llevan a la persona a la consulta médica.
El mejor consejo para cualquier persona preocupada por síntomas como fiebre baja perenne, pérdida de peso inexplicable, cansancio o falta de aliento, es que consulte a su proveedor de atención médica.
*Informacion tomada de las publicaciones en español de la Sociedad de Lucha contra la Leucemia y el Linfoma que son totalmente gratuitas y pueden ser descargadas en su página web: http://www.leukemia-lymphoma.org











